¿Quién no ha llamado alguna vez a los amigos para salir a tomar “el vermut“?                                             La típica frase ¿quedamos para tomar el vermut?, refleja la tan española costumbre de beber algo -una caña de cerveza, un vinito o una copa de vermut- acompañado de una tapita, los fines de semana antes de la comida. Aunque los nuevos hábitos han desplazado la hasta hace poco popular bebida, y ahora la rubia de barril reina a sus anchas, el vermut es el aperitivo más conocido, y sin duda la bebida alcohólica que mejor se adapta a esa función: la de aperitivo, es decir, incitar el hambre y las ganas de comer. No es un invento reciente. Ya los romanos aromatizaban los vinos con hierbas y especias de toda condición para mejorar su sabor y alargar su conservación. La tradición se mantuvo con los alquimistas de la Edad Media, y los remedios basados en hierbas, cortezas, raíces, semillas y bayas nunca han dejado de utilizarse, sobre todo en Francia y en Italia, no sólo con motivos medicinales, sino también para elaborar licores. Quizás por eso estos dos países se disputen la paternidad del vermut                                        

Y los vegetarianos/veganos?